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Montse Barderi:"No me interesa convertir el amor en un pseudo sentimiento inocuo, el reto es crear juntos la posibilidad de un mar que no ahogue"

Montse Barderi habla de su libro 'El amor no duele'

Montse Barderi habla de su libro 'El amor no duele' Seguimos hablando con la filósofa y escritora Montse Barderi, autora del libro El amor no duele, sobre el amor.

¿Qué significa poner límites en una relación?
Significa un fracaso. Amar es lograr ver a la otra persona, su personalidad, sus necesidades, sus anhelos. Ser capaz de verla y oírla sin verla con el color de las propias gafas y escucharla sin el sonido de la propia voz.  Amar es intentar no convertir a la otra persona en una proyección de una misma. Si no somos capaces de vernos directamente, entonces se debería recurrir a una buena comunicación sentimental y afectiva. Y si y sólo si todo lo anterior falla se debe recurrir a los límites, que no son otra cosa que poner fronteras.

¿Qué características tendría esta comunicación afectiva?
Nuestra sociedad no nos enseña a hablar del amor, y eso que el amor nos importa tanto. Porque para hablar del amor no sólo es importante la introspección y el escucharse a una misma, que tanto preconizamos, es necesaria, y mucho, la cultura. Si se quita la filosofía de los planes de estudio, si se vilipendian las humanidades,  si no leemos, no vamos al teatro,  no vemos buenas películas, entonces entre otros problemas,  no tenemos herramientas para expresarnos. En cambio, la sobredosis actual de la tertulia espectáculo, con grandes afirmaciones sin matices, a grito pelado, no nos enseñan nada del amor. Sólo nos muestran cómo se impone una visión extremista y vociferante de la vida. En las películas de comedia romántica tampoco nos lo enseñan, se basa en el amor visual, de impacto, en la fuerte impresión que te causa un ser atractivo, pero no hablan, se escogen de inmediato. Una buena comunicación precisa saber convocar el misterio del otro, crear un clima de confianza, saber entrar en sutilidades, tejer y destejer la propia identidad frente a los ojos de la otra persona. La comunicación amorosa es casi un trabajo de orfebrería con fuego.

¿ Y qué tal si hacemos un curso de comunicación activa?
Estamos rodeados de cursos para hacer buenas presentaciones públicas, y sí, sabemos mirar a los ojos, hacer los gestos de la escucha activa, sabemos mostrarnos activos y risueños, pero esto es marketing, una mera envoltura. Hemos aprendido a llenarnos la boca de consignas, sobre el respeto, la tolerancia y la convivencia. Pero después de esta pátina formal, meramente resultona, no sabemos mirar ni mostrar los colores de nuestra alma, entre otros motivos porque solo vestimos de colores nuestra alma si estamos en contacto con las humanidades y una visión ética del mundo. Y en ningún curso de hablar en público te pasan los 200 libros de poesía, de filosofía, de ensayo, de novela que tendrías que leerte, te dicen que te vistas con colores claros que quedan mucho mejor ante la cámara.  Nunca se habla de valores, de cualidades, solo de vender, venderse a uno mismo, vender las ideas, convencer, negociar,… aspectos, todos ellos, que nada tienen que ver con comunicarse y amar.

Sigamos con los límites. ¿Por qué crees que es un fracaso? ¡Yo los encuentro muy necesarios!
El amor es querer dar carta blanca al otro. Quererle decir sí, siempre, sí cada vez. Amar es desear hacer realidad la voluntad del otro. En el momento que te ponen límites o que tienes de poner límites es que las exigencias propias no te han dejado ver las necesidades del otro. Y entonces necesitas mapas, fronteras. Es muy triste  que para sobrevivir a las demandas  de quién quieres no te quede más remedio que establecer límites. No me dirás que la cosa tiene mal pronóstico. Cuando decimos cosas como “no te lo estoy preguntado, te estoy informando”, cuando afirmamos “le he dado un ultimátum” es porque ya estás atrincherado, en un acto de defensa, una necesidad de establecer una zona de seguridad, y en el amor tendríamos que sentirnos seguros sin necesidad de límites salva vidas. Cuando empiezan las defensas es que algo falla en el amor.

Ya…
Me gusta mucho un poema d’Adrianne Riche que dice “a los 20 creíamos que éramos eternas, a los 45 deseo incluso descubrir nuestros límites”. Significa que en el momento que amamos a alguien somos capaces de redescubrirnos, de elaborar la propia identidad junto con la otra persona. Quiero saber hasta dónde puedo llegar y sólo puedo llegar a la máxima expresión de mí misma contigo. Es decirle a la otra persona: un nuevo yo emerge contigo, tú pulverizas mis anteriores límites…
Es mucho más interesante a que alguien completo, acabado, perfecto te diga, yo soy así, estos son mis límites, los límites que he descubierto yo solo y que tú vas a tener que respetar. En el primer caso es formar parte de alguien, en el segundo es formar parte de su mundo. Formar parte del mundo de alguien es ser algo así  como el mueble adecuado que quedaría bien en aquel rincón libre de su casa, formar parte de alguien es tener que construir una nueva casa juntos porque la que se tiene ya no sirve.

¿Qué tendríamos que hacer para que no nos tuvieran que poner límites?
Ser muy aburridos. Ser los reyes del desapego funciona muy bien. Te colocas en un sitio sin riesgos, no abres la boca para no ofender, vas cuando te lo pidan, no solicitas nada del otro, y esperas que todo fluya. Esta elegancia fría a mí no me interesa.
Tampoco me interesan las personas que por costumbre han aprendido a no molestarse unas a las otras. Comparten zonas comunes pero son como el aceite y el agua, cada uno en su propia substancia aunque en el mismo vaso. Los perfectos compañeros de piso que cada uno hace su vida bajo el mismo techo.
Me gustan las relaciones inadecuadas, es decir, la que siempre hay una cierta turbulencia, una inquietud porque aquello te importa, está vivo, y te sitúas y te resitúas, y redescubres y te muestras. Me interesan la relaciones que la misma relación es un tema fascinante, en el que las preguntas qué somos, qué tenemos, qué queremos, siguen teniendo importancia. Me interesa más la relación de Éluard, Gala y Dalí que la de dos policías patrullando la ciudad.
No me interesa convertir el amor en un pseudo sentimiento inocuo sino la posibilidad de crear juntos un mar que no ahogue. Nadie ha dicho que sea fácil, pero lo más interesante acostumbra a ser difícil.

Montse Barderi habla de su libro 'El amor no duele'Esto que dices de la inadecuación parece la fórmula de un mal amor…
La inadecuación no tiene nada que ver con una relación que sea un disparate, es sentir que algo quema, que algo arde siempre, que hay deseo y por tanto siempre hay autoexigencia, la necesidad de dar lo mejor de tí misma porque aquello te importa mucho, y cuando alguien se implica está arriesgándose continuamente.
No encuentro interesante alguien que te ame como si practicara yoga, que te coloca en el lugar que te corresponde. Eres la “Asana love” de alguien. Contigo practicaré la placidez, el desapego, y la madurez afectiva… ¡Qué rollo por favor!
El amor es como el lenguaje, si eres muy correcto filológicamente harás frases impecablemente aburridas como “papá y mamá comen sopa en la mesa”. En cambio, si tensas el lenguaje puedes llegar a crear versos como Lorca y decir “La piedra es una frente donde los sueños gimen”, tal vez un corrector te diga que la piedra no es una frente, que mires el diccionario, que la frase correcta es “La piedra es una sustancia mineral dura y compacta”. Yo me quedo con Lorca. Y el amor siempre está de parte de la poesía.
Muchas veces la relación, hablar de nosotros ya estorba, entonces nos apartamos, somos un tema cerrado, y hablamos del trabajo y de los niños. Nosotros ya nos damos como algo hecho. Pues a mí me interesa este no estar nunca hechos porque no paramos de crecer y de admirarnos y de potenciarnos y de descubrirnos.

Pero que trajín ¿no? ¡Qué amor más cansado!
El amor es como el arte o la literatura, hay el anhelo de ser un ser infinito para el otro, que el otro sea un ser infinito para ti y no agotarse mutuamente. Es un sueño que no deberíamos renunciar tan fácilmente. No con todo el mundo estarás igual al cabo de 10 años de convivencia. Esto es importante, no todos acaban igual de aburridos ni todos acaban en un sufrimiento sin fin. Creo que hay relaciones ricas, interesantes, profundas y apasionadas que pueden durar años. Pero no se encuentran por chiripa, se crean a través de personas que se han hecho a ellas mismas ricas, interesantes, profundas y apasionadas. Y como el amor es una proyección de nosotros mismos, entonces su amor también será así.

¡Ya pero hay intelectuales que han amado fatal, ya sabes.. Hitler tenía una biblioteca inmensa!
Efectivamente, la cultura sin la ética es como la exquisita educación, el urbanismo, del asesino. Todos sabemos que la música de Schubert, Wagner y Brahms se tocó en los campos de exterminio nazi. La fórmula es la cultura más la ética. Y si sólo puedo escoger una, antes la ética que la cultura, pero las dos son muy necesarias para crearte un alma interesante, en el sentido que pueda interesar a alguien interesante después de la pasión inicial.

Muchos creen que se tiene que aprender a amar sin miedo a ser abandonados…
Yo no soy un samurái, no cultivo mi vida hacia las más altas cuotas de sublimidad estética para poder morir al cabo de un segundo por el filo de una katana sin que esto me importe. Me parece un ejercicio imposible. Si no puedo ni soltar mi perro cerca de una carretera por miedo a perderlo… Este espíritu zen es tal vez propio de los dioses o de  los psicópatas afectivos. ¿Cómo vas poder celebrar, valorar, adorar algo sin miedo a perderlo? Una cosa es que lo celebres y no pienses en perderlo porque ahora toca disfrutarlo, pero si las cosas empiezan a ir mal y la otra persona te importa, claro que vas a tener miedo y a sufrir.
Yo creo que el miedo siempre está cuando algo te importa, y que es lo lógico y natural. Otra cosa es que si llega, cuando te toque,  ya te enfrentarás a ello, con sinceridad y valentía, es decir, con dolor y duelo.

¿Pero no tenemos que amar sin depender?
No soporto este culto a la independencia, al desapego, al desarraigo, vivimos en una sociedad enferma, a mí una persona que a cierta edad no tenga amigos y me hable de su independencia, me da pena. No ha sabido construirse una red de relaciones importantes. A mí los miles de personas mayores que mueren solas en sus casas sin nadie que se dé cuenta de su muerte hasta que los olores advierten a los vecinos, me produce una pena inmensa. Yo amo, yo necesito, yo dependo… Pero como te decía antes, vamos a hacer que el amor, la necesidad, el apego, la dependencia esté a un nivel alto, evolucionado, rico, interesante, positivo… Existe la acepción positiva en todas estas palabras tan denostadas. No son unívocas, son polisemánticas. Como la obsesión, esto no es amor, es obsesión. No conozco a nadie que sobresalga en su vocación que no sea obsesivo.

¡Pero cómo va a ser sana la dependencia amorosa si todos los manuales de autoayuda la califican como el anticristo del amor!
¡Insisto! creo que hemos patologizado ciertas palabras. Celos, posesión, dependencia, miedo al abandono… y efectivamente tienen una dimensión terrible, incluso forman parte del maltrato. Pero creo que son palabras muy amplias que permiten acepciones elevadas. Si te ama alguien culto, espiritualmente elevado, generoso, civilizado, si te ama un verdadero señor,  o una verdadera señora, su posesión y celos serán divinamente encantadores, inofensivos y prácticamente una broma inocente que tendrá el sabor de la ambrosía de los dioses.  Un comentario irónico delicadísimo que hace un poco de mofa de los posibles celos que te lo pases maravillosamente bien con alguien que no es él, forma parte del regalo de sentirte importante y no intercambiable para alguien. Y sabes que tu libertad es total, que nunca te impediría nada porque no reconoce más autoridad que tu voluntad. Que aceptaría con tristeza que acabarás con la relación y no te perseguiría jamás pues esta ha sido tu voluntad. Por tanto, puedo desear un toque celoso o posesivo en alguien maravilloso, encantador y muy considerado. 
Pero, claro está, si te ama un ser paleolítico inferior, medio loco, agresivo, tosco, obtuso, limitado, sus celos serán los del mismo diablo. Lo que quiero decir es que queremos ser tan políticamente correctos que nos negamos el juego de amar, de experimentar por estúpidos tabús que forman parte de la pasión y que pueden hacerse con sumo respeto.  No importa el qué, lo importante es con quién.  Elige un buen quien y haz lo que quieras, elige a un mal quien y hagas lo que hagas te saldrá fatal.  La pregunta también funciona al revés, ¿quién eres tu? Por eso El amor no duele a parte de ayudarte a detectar quién te está amando, te indica todo un proyecto de trabajo para llegar a ser quién te mereces ser. El amor no duele no va sólo de amor, va sobretodo de convertirte a ti misma en alguien digna de ser amada (que es muy diferente a ser amada de cualquier forma y por cualquiera).

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